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El frío llega para quedarse y por eso hoy queremos dejaros algunos consejos para que sepáis cómo cuidar caballos en invierno.

En los meses fríos es importante que prepares tus instalaciones y equipos, para que tus caballos no tengan problemas y evitar que enfermen por patologías relacionadas con el descenso de temperaturas.

Cómo preparar la cuadra para el invierno

Uno de los principales espacios que tendrás que preparar, para que los caballos no pasen frío, es la cuadra. Se trata del lugar en el que el caballo descansa y debido al mal tiempo pasará más tiempo en ella que durante los meses cálidos.

El objetivo principal, es tomar precauciones para que el animal no pase frío mientras está en reposo dentro de las instalaciones. Algunos factores que debes tener en cuenta para preparar el establo son la limpieza, la ventilación y la cama. Te contamos algunos consejos sobre cada uno de estos elementos:

Cómo mantener limpia la cuadra

Es muy importante que la cuadra esté limpia y seca. Hay que tener en cuenta que en los meses de otoño e invierno hay más días de lluvia, esto hace que la humedad aumente, lo que puede favorecer la aparición de hongos perjudiciales para la salud animal y humana.

Aprovecha un día que haga buen tiempo para hacer una limpieza a fondo de la cuadra. Puedes utilizar detergentes como Previo Quat, que cuenta con una alta capacidad de arrastre y te ayudará a eliminar la materia orgánica de la zona. Después de la limpieza, puedes utilizar un desinfectante para asegurarte de que el sitio está en perfectas condiciones para tus animales. Para esta tarea puedes usar un desinfectante de amplio espectro como Zotal G al 5%.

Se recomienda revisar todos los días el establo para comprobar que las condiciones higiénicas son las adecuadas y aplicar productos higienizantes y desinfectantes si fuera necesario.

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Fotografía Serge Melki  Indianapolis, USA – Highmark Farm – Inside the barn, CC BY 2.0, Link

Mantener ventilada la caballeriza

Las instalaciones que albergan a los caballos debe estar bien ventilada, pero evitando que el animal esté en una zona de corriente de aire que pueda hacerle pasar frío. Los días especialmente fríos y de mucho viento, puedes utilizar sábanas o mantas para que los animales no se enfríen.

Si el caballo se encuentra al aire libre sin supervisión es importante que dispongan de alguna zona de refugio techado, que les permita resguardarse, especialmente si el tiempo amenaza lluvias.

La cama del caballo

La zona en la que duermen los caballos debe estar seca, puedes utilizar productos secantes como Previo Sec, un producto higienizante que evita la compactación de las camas y la formación de lodo. Esto te ayudará a reducir la humedad y prevenir la aparición de bacterias y hongos gracias a su gran capacidad de absorción. Su uso regular permite tener un ambiente sano y seco en el recinto. Puedes consultar más información sobre este tipo de productos en nuestro artículo sobre «Productos secantes para la higiene de granjas».

Cuidar caballos en invierno cuando salís a pasear

Cuando sales a pasear con tu caballo, debes tener en cuenta que la sensación térmica de los humanos es diferente y aunque notes la piel del animal fría, los caballos tienen una buena resistencia a las bajas temperaturas. En cualquier caso, es recomendable dejar que el animal pase tiempo al aire libre para que se adapte a la temperatura del ambiente.

Recuerda que para salir a montar debes analizar bien el clima y evitar los días excesivamente fríos o lluviosos. No obstante, si el tiempo acompaña y vas a montar tu caballo deberás prestar atención a dos factores importantes:

Preparar el caballo de manera adecuada para montarlo

Para cuidar caballos en invierno debemos preparar al animal para el paso, además de planificar el mismo para evitar posibles accidentes derivados de cambios en el terreno. Antes de nada echa un vistazo por el recorrido que vas a realizar y asegúrate de que no hay hielo o lodo que puedan entorpecer tu paseo. Evita siempre las zonas resbaladizas.

En los casos en los que el caballo se encuentre débil o en el caso de tratarse de un ejemplar de edad avanzada, puedes utilizar una sábana o manta de ejercicio mientras lo montas.

Enfriar de manera adecuada al caballo tras montarlo

Tras el ejercicio, toca ayudarle a hacer un enfriamiento progresivo para que no se resfríe. Ten en cuenta que su temperatura corporal aumentará notablemente con el ejercicio y que las bajas temperaturas y el sudor pueden hacer que se enfríe.

Si tu caballo ha galopado o trotado, consigue que baje su ritmo cardíaco con un paseo tranquilo durante un rato. Cuando veas que el animal está más relajado, desmonta y asegúrate de que su piel está seca. Si ves que está húmedo por el sudor o la lluvia, utiliza una toalla seca dando masajes circulares sobre la piel del caballo hasta secarlo por completo. Se recomienda secar al animal fuera de la cuadra, ya que el agua que caiga puede humedecer el establo.

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