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Hoy hablamos con Juan José Badiola, Catedrático de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, Director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes, que es Laboratorio de Referencia de la OIE y Presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España.

Zotal Laboratorios: ¿Cuál es la situación actual del veterinario en estos momentos en España y en el entorno U.E.?

 Juan José Badiola: El veterinario español actual es un profesional bien formado y vocacional, lo que le capacita para ejercer su trabajo con eficacia y entrega. Por otra parte, tiene una gran versatilidad por lo que puede desempeñar actividades muy diferentes a plena satisfacción y así lo ha puesto de manifiesto en tantas ocasiones como ha tenido la oportunidad de demostrarlo.

La formación del veterinario, obligadamente variada, tanto por  las diferentes especies animales que son objeto de estudio como por los distintos abordajes de las mismas, le ha permitido ejercer tareas muy distintas tanto en la clínica, como en la producción animal, en la salud pública, la seguridad alimentaria, el medio ambiente y otras,  y cada vez más con un nivel mayor de especialización.

Cuando el veterinario español ha trabajado en otros países, y en particular de la UE, ha demostrado de forma notoria lo que se indica y el ejemplo más claro han sido los centenares de profesionales veterinarios  que han trabajado en las últimas décadas en el Reino Unido desempeñando a plena satisfacción tareas tanto en el ámbito del control alimentario, como en la clínica y otras actividades.

Una de las razones que explican esa forma de trabajar, aunque no la única, es que se ha formado en Facultades de Veterinaria que cuentan con una buena plantilla de profesorado, unas instalaciones excelentes, medios avanzados de enseñanza y muy buen nivel de investigación, lo que ha permitido que la inmensa mayoría de ellas cuenten con una acreditación europea, hecho único en el panorama universitario español.

Por otra parte, los alumnos que estudian la carrera de veterinaria acceden a las facultades con un nivel académico de los más altos del país tras un proceso de selección basado en la excelencia académica, pues el número de plazas que ofertan las Facultades de veterinaria es relativamente bajo, si se compara con otros centros universitarios,  y la demanda muy elevada. Pero sobre todo es preciso constatar que  el estudiante de veterinaria es habitualmente un alumno muy vocacional, lo que se acrecienta cuando desarrolla su trabajo como profesional, que consolida y reafirma esa vocación e interés por lo que hace, tanto en el ámbito privado como en el público.

Todo ello explica en lo que a los aspectos positivos se refiere el papel destacado que en la actualidad desempeñan los profesionales veterinarios españoles como técnicos decisivos en la producción y el control de la sanidad y el bienestar de las especies porcina, aviar, bovina, ovina y caprina o cunícola, por citar las más importantes, trabajando como técnicos contratados por las explotaciones ganaderas, empresas, cooperativas, agrupaciones de defensa sanitaria o como profesionales independientes. Asimismo, es preciso destacar el desarrollo de la clínica de los animales de compañía (fundamentalmente perros, gatos y animales exóticos) y de animales para el ocio, como el caballo, cuyo crecimiento ha sido espectacular en estos últimos años, con un nivel de especialización comparable al de la medicina humana en muchos casos. También es relevante el papel del veterinario en las empresas que prestan servicio a las actividades citadas, como las empresas que proporcionan fármacos, vacunas, desinfectantes, plaguicidas, fábricas de pienso, correctores, tests de diagnóstico y otros equipamientos, por citar las más habituales.

No menos relevante es en la actualidad el papel desempeñado por los veterinarios responsables del control de los alimentos y de los procesos tecnológicos de su producción y en el mantenimiento de la salud pública, tanto en su condición de funcionarios públicos como en el sector privado. Otras actividades relevantes en las que destaca el papel creciente del veterinario es en la investigación científica aplicada al  desarrollo y a la innovación, en el ámbito del medio ambiente, gestionando los residuos y otros contaminantes o controlando y gestionando la fauna silvestre, o en la acuicultura, y algunas otras más, que son áreas  importantes en el futuro de nuestro país.

En todos los ámbitos citados el veterinario destaca como un profesional bien formado, vocacional, serio, responsable, trabajador y que aporta valor a la actividad que desempeña.

Como un elemento negativo hay que reseñar que el excesivo número de Facultades de Veterinaria creadas a partir de la década de los ochenta del siglo pasado y la no limitación de entrada de hace unos años, ha provocado un exceso de profesionales veterinarios  y por lo tanto un desajuste entre la oferta y la demanda, lo que ha determinado un cierto grado de precarización del empleo en algunos ámbitos, particularmente en las clínicas de animales de compañía. No obstante, el porcentaje de desempleo es bajo si se compara con otras profesiones.

A esa situación anterior ha contribuido también la congelación de las plantillas de personal de las distintas administraciones, las fusiones empresariales del ámbito veterinario, la crisis económica prolongada,  el incremento del IVA a la actividad profesional veterinaria de los animales de compañía con la consiguiente disminución de la rentabilidad de las clínicas y otras que han reducido de forma neta la oferta de empleo o su precarización.

 

Z.L.: ¿Qué papel cree que juega el veterinario sobre la bioseguridad en las explotaciones?

J.J.B.: El papel del veterinario en este ámbito es crucial, porque como profesional bien formado es consciente de  lo esencial que es el establecimiento y mantenimiento de la bioseguridad en las explotaciones ganaderas para evitar todo tipo de infecciones y garantizar así la producción animal al nivel que se requiere en la actualidad.

Ese papel lo ejerce como formador de los ganaderos y con la intención de sensibilizarles y persuadirles de la necesidad imperiosa de la garantía de la bioseguridad  si realmente quieren asegurar sus producciones y la rentabilidad de sus explotaciones.

 

Z.L.: ¿Cuáles son los retos de la profesión veterinaria en un futuro próximo?

 J.J.B.: Los retos que tiene que afrontar la profesión veterinaria son múltiples y variados, y entre ellos se pueden citar los siguientes:

Fomentar el desarrollo de nuevos ámbitos de actividad y crear potenciales nuevos yacimientos de empleo.

Tratar de reducir las cifras de admisión de alumnos  en las Facultades de Veterinaria y si es posible reducir el número de facultades, y por supuesto evitar la creación de otras nuevas.

La profesión veterinaria debe participar en el diseño de los planes de estudio de  grado y postgrado de las  Universidades y potenciar los programas de formación práctica en estrecha colaboración entre la Universidad, la profesión veterinaria y las empresas.

Estimular la formación continua como garantía del cumplimiento de las  actividades al mejor de los niveles, en un mundo tan cambiante como el actual. La formación debe ajustarse a las demandas cambiantes de los perfiles profesionales.

Potenciar, consolidar y reconocer la especialización veterinaria en los distintos niveles y actividades, como algo necesario en una profesión que abarca un abanico tan amplio de actividades y funciones como el propio de la profesión veterinaria. Ello contribuirá a crear segmentos diferenciados de oferta y por tanto orientará y aumentará la empleabilidad.

Aprovechar las oportunidades que han brindado las sucesivas crisis alimentarias y sanitarias para revalorizar el papel del veterinario, como el profesional más adecuado más adecuado para llevar a cabo el control de toda la cadena alimentaria, desde el campo hasta la mesa del consumidor final.

Revalorizar y reafirmar el papel del profesional veterinario como el principal protagonista del mantenimiento de la salud animal lo que reforzará su imagen como guardián de la salud animal y también humana en el marco del nuevo concepto “Un mundo, una salud” acercando el papel del veterinario al mundo médico, lo que por otra parte proporcionará la imagen de un profesional con amplitud de miras y con una sólida base científica.

Asumir definitivamente los valores de una sociedad cada vez más sensible y preocupada por el bienestar y la protección animal, haciéndolos compatibles con la producción animal y las buenas prácticas profesionales.

Incrementar la presencia de la profesión veterinaria en el ámbito laboral de todas aquellas actividades relacionado con el  medio ambiente, asimismo tratando de hacerlas compatibles con el mantenimiento de la  producción animal.

Profundizar la presencia de la profesión veterinaria en el ámbito de la acuicultura, que tiene unas amplias perspectivas de futuro, particularmente en nuestro país.

Asumir la importancia de la comunicación a la sociedad de las actividades que  realizan los veterinarios, algo de lo que la profesión ha adolecido históricamente y causa principal del escaso conocimiento que la sociedad tiene acerca de sus ámbitos de trabajo. Debemos transmitir los beneficios sociales y económicos que se derivan del trabajo que lleva a cabo la profesión veterinaria, lo que propiciará un incremento del reconocimiento y  respeto social hacia nuestra profesión. De hecho, se puede afirmar que en la actualidad lo que no se comunica es como si no existiera.

Dado que en la actualidad las competencias profesionales exclusivas tienden a minimizarse, es de esperar que cada vez se produzcan más solapamientos con otras profesiones.  Al margen de que defenderemos nuestros campos por todas las vías legales que estén a nuestro alcance, será preciso competir con ellas en base a realizar el trabajo de una forma mejor, y más fiable y rentable para la sociedad. No hay que olvidar que la competencia se basa en una mejor aptitud y preparación y en una actitud más abierta y comprometida.

 

Z.L.: ¿Qué imagen tiene el veterinario de empresas como Zotal Laboratorios, que se dedica exclusivamente a la prevención de enfermedades?

 J.J.B.: Creo que como otros ciudadanos españoles esta empresa ha sido conocida por haber fabricado durante décadas el insecticida y desinfectante más  efectivo y reconocido en nuestro país. Pero quizás no conozca suficientemente la ampliación y diversificación de su catálogo con productos farmacológicos  de uso veterinario, desinfectantes, plaguicidas de uso ganadero, doméstico, ambiental y para industria alimentaria, así como productos destinados a la higiene, cuidado y manejo de los animales.

 

Z.L.: ¿Qué cree que nuestra empresa aporta a la profesión veterinaria?

J.J.B.: Esta empresa aporta una serie de herramientas de gran utilidad para el veterinario, especialmente encaminadas a propiciar un incremento notable de los niveles de bioseguridad en las explotaciones ganaderas, que en la actualidad es sin duda la forma más adecuada de prevenir enfermedades y garantizar los mejores niveles de sanidad animal en ellas.

 

Z.L.: ¿Cómo ve la posición de empresas como Zotal Laboratorios en el sector a medio y largo plazo?

 J.J.B.: En tanto que su oferta de productos está encaminada a tratar de conseguir los mejores niveles de salud animal les auguro un futuro prometedor. No obstante, será necesario propiciar un mejor conocimiento por parte de los veterinarios españoles, lo cual no es difícil conseguir si se ofertan buenos producto y a precios competitivos y que se conceda un protagonismo al profesional veterinario.