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La temporada de moscas llega a su fin, pero aún queda la mosca de septiembre, que si cabe, es aún mas pesada, puesto que restringe su capacidad de vuelo, y se queda mas cerca del entorno nuestro y de los animales, mientras están poniendo los huevos de cara a la próxima campaña. Es por esto, por lo que un uso de larvicida, se hace, si cabe, imprescindible durante esta época. Pero, ¿cómo controlamos estos molestos insectos?

Para cualquier programa de control de insectos es muy importante la aplicación del protocolo de forma rutinaria, pues si bien, las moscas adultas no están presentes todo el año, las larvas pueden mantenerse en estado de vida latente durante más de un año y eclosionar cuando las condiciones sean propicias.

Es por ello, por lo que le programa debe combinar insecticidas adulticidas y larvicidas. Los larvicidas deben usarse , al menos tres veces al año, desde el comienzo de la temporada hasta septiembre-octubre, en función de la temperatura, lo ideal es combinar su uso con el adulticida, pues durante el verano, los ciclos reproductivos son muy cortos, 1-3 días por lo que se debe evitar las mudas de estados larvarios, con inhibidores de crecimiento.

El protocolo de control de moscas debe:

  1. Garantizar un nivel sanitario elevado.
  2. Iniciarse al inicio de la temporada de riesgo y no dejar de aplicarlo durante la misma.
  3. Conocer la resistencia a los insecticidas y su manejo.
  4. Seleccionar el producto en función del tipo de instalación y el nivel de resistencia de la mosca doméstica.
  5. Combinar adulticidas y larvicidas (ARPON HOKO EX) o alternar adulticidas (ARPON G, ARPON DIAZIPOL, ARPON DESTROYER) diferentes en un programa de control de moscas.
  6. Emplear cebos (LETAL TRX MOSCAS) e insecticidas de contacto (ARPON G, ARPON DIAZIPOL, ARPON DESTROYER).

Son tan importantes las medidas químicas como las de manejo

Es decir, si no extremamos nuestras medidas de higiene, el uso de productos químicos no es suficiente para controlar esta molesta plaga, que en última instancia, merma nuestro resultados zootécnicos y económicos. La gestión del estiércol debe ser igualmente protocolizada, pues es la principal fuente de moscas, así como debemos evitar las concentraciones de agua en forma de charco y rincones húmedos que favorecen la ovoposición. Como dice nuestro lema de los veterinarios “Higia pecoris, salus populi”, no hay una buena salud humana sino cuidamos la salud de nuestro animales.