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diario_de_sevillaLa centenaria empresa sevillana lanza repelentes ecológicos para personas y mascotas, y prevé elevar sus ventas exteriores del 14% al 35% en dos años.

Zotal ya no depende de Zotal. La empresa centenaria andaluza dedicada al desarrollo de biocidas y plaguicidas ha logrado arropar a su desinfectante estrella con nuevos productos que le han proporcionado estabilidad y crecimiento. Así, si en 2001 el peso de Zotal en la facturación del laboratorio representaba el 80%, hoy se ha reducido al 30%. “Ya no somos una firma monoproducto; hemos sabido diversificar y tenemos más de 35 productos registrados”, asegura Agustín Olivares, director general de la empresa familiar sevillana, junto a Daniel Tejera. De hecho, su equipo de I+D ya trabaja en hasta siete nuevos formulados que, en el futuro, serán lanzados al mercado. Junto a esta estrategia, la otra palanca en la que se apoya Zotal para repeler la crisis es la internacionalización, que ya representa el 14% de sus ventas y, en un plazo de uno o dos años, prevé colocarse en el 35%.

Con más de 100 años a sus espaldas, la compañía ha pasado por casi de todo: guerras, cracks económicos, crisis del sector en el que se mueve, cambios de normativa… “De todo esto hemos logrado salir con unos cimientos sólidos; ahora no vamos a ser menos: saldremos reforzados”, subraya Olivares. Y los pilares en los que se apoyarán en esta cruzada son la diversificación y la internacionalización, “siempre desde la apuesta por la calidad y el respeto a la legislación”, añade.

Laboratorios Zotal, que cuenta con tres categorías de producto: desinfectantes, insecticidas y fármacos veterinarios, tiene su sede en Camas, en unas instalaciones de 4.000 metros cuadrados donde se fabrican 2.400 toneladas de producto al año. Con 27 empleados en plantilla -y picos de producción en los que llega a contratar hasta a diez personas más-, esta empresa familiar facturó seis millones de euros en 2012, un 3% más que el año anterior, y espera un alza del 5% para este ejercicio. “Estamos asistiendo a un crecimiento pequeño, pero sostenido; en este periodo de crisis podemos presumir de no haber sufrido ninguna caída en las ventas”, incide Olivares. Los avances de la facturación han oscilado entre el 10% de 2011 y 2010 y el 3% de 2012, mientras que el volumen de beneficios “sí se ha contenido”. Lo que la compañía ha sabido mantener a raya es el endeudamiento, ya que su obsesión en todo momento ha sido “estar lo más cómoda posible financieramente”.

La búsqueda de nuevos canales de distribución y líneas de negocio ha sido una constante en Zotal. A los tradicionales segmentos de consumo -droguerías, ferreterías, grandes superficies…-, zoosanitario -asociaciones ganaderas, de defensa sanitaria, empresas comercializadoras de productos de uso ganadero…- y marca blanca, se han unido recientemente otros dos que están siendo un revulsivo. Se trata de la línea parasital y la de productos para la industria alimentaria.

La primera consiste en una línea de repelentes naturales, ecológicos (no insecticidas) tanto para personas como para animales pequeños. “Hemos lanzado una pulsera antimosquitos que está teniendo una fantástica aceptación, así como fármacos y repelentes para mascotas, cuyo principio activo es el geranio”, explica Daniel Tejera, director general de Zotal. La segunda línea consiste en fabricar productos limpiadores y desinfectantes específicos para las industrias alimentarias.

La expansión exterior es el otro de los retos de Zotal. Sus productos ya se venden en Latinoamérica, África, Oriente Medio y Europa del Este, pero el objetivo de la compañía, además de reforzarse en los países en los que tiene presencia, es abordar nuevos. En su punto de mira están Colombia, Perú, Ecuador, Costa Rica o Bulgaria. Gracias a ellos, los laboratorios sevillanos prevén elevar sus ingresos internacionales del 14% actual al 35% en uno o dos años. “En nuestro sector no es tan fácil exportar: al ser productos químicos se necesitan autorizaciones administrativas de cada uno de los países receptores, un proceso que puede llevar entre 1,5 y 3 años”, señala Tejera. Se dan casos extremos en los que el proceso de registro se inició hace ocho años y aún no se ha resuelto. La firma descarta dirigirse a otros países de la Unión Europea para comercializar sus soluciones, ya que muchos tienen una industria química fuerte, lo mismo que otros como China o India. “Preferimos centrarnos en 10 países que llegar a 30 y no poder atender esa demanda”, aseguran.