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En este artículo vamos a repasar algunos puntos fundamentales que debes tener en cuenta a la hora de prevenir la leishmaniasis en tus mascotas.

La primavera y el otoño son los dos picos estacionales con mayor riesgo de infección de esta enfermedad. Esto se debe a que, durante esta época, la hembra del flebotomo o mosca de la arena (comúnmente llamado mosquito) se alimenta de sangre para la posterior puesta de huevos.

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria producida por un organismo unicelular que utiliza a este insecto como medio transmisor. El flebotomo pica a un animal infectado por la enfermedad y, al picar a otro sano, le transmite el protozoo llamado Leishmania.

Debes tener en cuenta que la Leishmania afecta principalmente a los perros si bien, se ha detectado también en felinos, aunque solo en una parte muy pequeña de estos, cuando tienen el sistema inmune deprimido (ver estudio realizado de leishmaniasis en gatos).

¿Cuáles son las zonas con mayor riesgo de infección?

La mosca de la arena no suele vivir en zonas de agua estancada como muchos mosquitos, sino que suelen estar en zonas con gran cantidad de materia orgánica en descomposición como leñeras, solares, vertederos, etcétera.

La hora de mayor actividad diaria es al atardecer luego, para prevenir la leishmaniasis en tus mascotas, es importante evitar este tipo de espacios en las horas señaladas.

Aun así, puesto que puede suceder que tu perro coincida en otros espacios y horas con el flebotomo, debes adoptar medidas de prevención que actúen de forma continuada. Como es el caso de las pipetas y los collares antiparasitarios de Zotal.

Veamos cómo funciona cada uno de ellos.

Síntomas de la leishmaniasis

Mediante un análisis de sangre se puede detectar si tu mascota está infectada o no pues puede suceder que no presente síntomas pero que porte el protozoo en su sangre.

Cuando un perro enferma por leishmaniasis, sus síntomas se pueden manifestar:

  • En la piel: se trata de la leishmaniasis cutánea que provoca afecciones en la piel del animal como úlceras, bultos, excesiva descamación o pérdida de pelo entre otras. Cuando afecta en la zona de los ojos, puede haber un lagrimeo excesivo, párpados inflamados o calvas alrededor de los ojos. Es frecuente, también, un crecimiento anormalmente rápido de las uñas.
  • En los órganos internos: la leishmaniasis visceral es más difícil de identificar pues suele desarrollarse en el hígado o los riñones produciendo la degeneración de estos órganos hasta tal punto que puede producir la muerte del animal. Sus síntomas pueden ser la pérdida de peso, aunque no se haya producido ningún cambio en su alimentación, apatía, vómitos, diarrea, fiebre, palidez en las mucosas, etcétera.
  • En ambos: la leishmaniasis cutáneo-visceral es la combinación de las dos anteriores y suele ser la más frecuente.

Para prevenir la leishmaniasis

En Zotal ponemos a tu disposición 2 productos que pueden ayudarte a dotar a tu perro de una protección frente al insecto causante de esta enfermedad allí donde se encuentre.

Pipetas antiparasitarias

Por un lado, nuestras Pipetas Antiparasitarias. Disponibles para perros grandes, medianos, perro pequeños y gatos.

Las pipetas están indicadas para ser utilizadas en animales que no hayan sido infestados. Se aplican de forma directa en la piel del animal, en la unión entre el cuello y la espalda y en la base de la cola. Su eficacia como repelente del flebotomo ha sido testada. La pipeta actúa como repelente de este insecto durante un periodo que oscila entre las 3 y las 6 semanas.

Parasital Collar

Si prefieres una protección más duradera, Parasital Collar protege a tu mascota durante 3 meses. Su eficacia también ha sido testada frente a Phlebotomus sp.

Los collares antiparasitarios de Zotal presentan diferentes medidas según se trate de un perro grande, mediano, pequeño o un gato.

Su alta capacidad de repelencia te ayuda a prevenir la leishmaniasis y a repeler otro tipo de parásitos como pulgas, garrapatas, etcétera.

Otras medidas de prevención son:

Vacunación

Desde 2012 está disponible una vacuna frente a la leishmaniasis. Con ella, aunque no puedes proteger a tu mascota de ser infectada, sí que reducirás el riesgo de progresión de la enfermedad y que llegue a manifestar síntomas clínicos.

La vacuna sólo puede ser administrada a animales que no hayan dado positivo en la prueba de sangre.

Desde Zotal te recomendamos que, aunque tu mascota se encuentre vacunada, utilices algún medio repelente como los que antes comentábamos con el fin de que no sea infestada y, aunque no desarrolle la enfermedad, se convierta en portador de la misma. Con ello contribuirás a prevenir la leishmaniasis en otras mascotas.

Diagnóstico y tratamiento de la Leishmaniasis

Si tienes la menor sospecha de que tu mascota puede estar infectada por el Leishmania, lo primero que debes hacer es acudir a tu veterinario. Mediante un examen físico y un análisis de sangre, tu veterinario podrá decidir si el animal presenta los síntomas habituales y, en caso de que así sea, procederá a realizar una serie de pruebas adicionales para confirmar que se trata de este protozoo.

visita al veterinario prevenir la leishmaniasis

Estas pruebas pueden incluir la detección de anticuerpos, técnicas de biología molecular que detectan la presencia del parásito o citologías con las que se podrá visualizar su presencia con el microscopio.

Existe un alto porcentaje de perros que, aunque dan positivo en las pruebas de diagnóstico, no están enfermos. En tal caso, deberás tener en cuenta que una bajada eventual de las defensas puede provocar que la enfermedad llegue a desarrollarse.

El tratamiento de la leishmaniasis, que siempre debe ser prescrito por tu veterinario según las características y las zonas afectadas de tu mascota, conduce a una mejora notable de los síntomas, aunque no conlleva una eliminación total del parásito de los tejidos del animal.

El seguimiento de la evolución de tu mascota iniciado el tratamiento es muy importante para detectar efectos adversos o complicaciones. Sobre todo, al inicio del tratamiento. Finalmente, una vez que la mejoría clínica es completa y los parámetros del animal se hayan normalizado, es recomendable realizar revisiones periódicas cada 6 meses para evitar recidivas.

Desde Zotal esperamos que esta información haya sido de tu interés. Te invitamos a compartirla y a seguirnos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, y nuestro canal de YouTube.