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En los últimos años, ha aumentado la atención sobre la bioseguridad bovina en las explotaciones de ganado vacuno europeas tras la detección de enfermedades como encefalopatía espongiforme bovina o la fiebre aftosa, que produjeron grandes pérdidas económicas y animales. Este hecho se vio agravado por una falta de legislación por parte de las administraciones para controlar enfermedades como la diarrea vírica bovina (BVD) o la rinotraqueítis infecciosa bovina (IBR). Para paliar en la medida de lo posible las consecuencias de estas enfermedades, en 2015 entra en vigor la Ley de Sanidad Animal Europea, que tiene tres aspectos fundamentales en los que centra su atención como es el uso responsable de los antibióticos, centra el foco en la bioseguridad, en este caso en la bioseguridad bovina, permitiendo a los productores atender de manera más estrecha todo lo relacionado con la prevención y control de patologías, y armoniza la legislación publicada anteriormente.

La nueva legislación donde se incluye la bioseguridad bovina, unido a una fuerte adaptación tecnológica del sector, que en España representa en torno al 16% de la producción final ganadera, hace que éste sea un sector competitivo en nuestro país.

  ¿Qué es la bioseguridad bovina?

Según la definición del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la bioseguridad bovina es todo aquel conjunto de medidas, tanto en lo que a infraestructuras se refiere, como a manejo, puestas en marcha para evitar o reducir el riesgo de enfermedades infecto-contagiosas y parasitarias y su propagación dentro de una explotación ganadera bovina.

La bioseguridad bovina se divide en dos tipos:

  • Bioseguridad externa: son todas aquellas medidas preventivas llevadas a cabo para evitar la entrada y/o salida de enfermedades o bacterias de una explotación ganadera bovina.
  • Bioseguridad interna: son las medidas puestas en marcha para evitar que una enfermedad se propague dentro de una explotación ganadera bovina.

Para tener una bioseguridad bovina óptima dentro de una explotación ganadera, lo más importante es tener e implementar un plan eficaz de bioseguridad. Para que un plan se considere eficaz, según ASOPROVAC, debe tener las siguientes características:

  • Personalizado: debe estar en consonancia con las características de la explotación bovina y las enfermedades que se deban controlar.
  • Efectivo y dinámico: debe ser revisado por el personal competente y éste debe evaluar, previa revisión, si el plan de bioseguridad bovina está funcionando de forma efectiva y, en caso negativo, modificarlo para cumplir las expectativas.
  • Realista: no se pueden eliminar el 100% de los riesgos, pero sí disminuir la probabilidad de que estos puedan ser un problema.
  • Responsabilidad de todos: absolutamente todos los componentes de la explotación ganadera deben estar concienciados y actuar en consonancia con el plan de bioseguridad bovina.
  • Protocolización: debe existir una planificación, protocolo y formación de todo el personal para que todo el mundo sepa qué hacer en caso de la detección de algún riesgo.

 

Bioseguridad bovina en explotaciones dedicadas a la producción de carne y leche.

La bioseguridad bovina está estrechamente relacionada con la cría de ganado bovino para la carne y leche. Ésta está presente en todo el sistema de manejo del ganado con el fin de prevenir que surjan enfermedades que le puedan afectar.

Centrando la atención en la bioseguridad interna, existen dos maneras mediante las que una enfermedad se puede propagar, que deben estar contempladas en el plan de bioseguridad bovina de la explotación.

Por un lado, se puede propagar directamente, de un animal infectado a otro susceptible, e indirectamente, a través de un objeto que haya sido usado para un animal infectado, no haya sido desinfectado adecuadamente, y sea usado para un ejemplar sano.

7 maneras de transmisión que debes contemplar en tu plan de bioseguridad bovina

Dentro del plan de bioseguridad bovina de una explotación, se deben contemplar, al menos 7 maneras principales de transmisión de enfermedades.

  • Aerosol: gotas pequeñas de humedad tras estornudar o toser y que pueden transportar patógenos de la enfermedad por el aire.
  • Contacto directo: el patógeno entra directamente en contacto a través de una herida abierta, sangre o mucosas, por ejemplo, cuando el animal muerde.
  • Oral: cuando los animales ingieren el patógeno que causa alguna enfermedad al comer forraje o beber agua.
  • Reproducción: los patógenos se pueden transmitir mediante la época de reproducción y de gestación.
  • Vehículos: son aquellos objetos que están contaminados, que pueden portar los patógenos, y que al entrar en contacto con los animales les pueden transmitir la enfermedad. Por ejemplo, prendas de vestir, agujas, remolques, etc.
  • Vectores: insectos, animales o incluso humanos que transmiten la enfermedad de un animal infectado a otro susceptible.
  • Fomites: las enfermedades se propagan mediante la tierra, el agua o los alimentos contaminados.

Higiene y Vacunas, las principales medidas de bioseguridad bovina

Existen innumerables medidas que se deben tener en cuenta dentro del plan de bioseguridad bovina de una explotación, un ejemplo de ellas pueden ser el aislamiento de la explotación con el exterior, el control de las personas y de los animales en la explotación, el protocolo de entrada y salida de reses, entre otros.

Dos de las medidas más importantes que se deben contemplar en el plan de bioseguridad bovina, son la higiene y el plan de vacunación del ganado.

Higiene, una medida de bioseguridad bovina fundamental

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La higiene es una medida de bioseguridad bovina fundamental en una explotación de vacuno, tanto si hay animales infectados dentro de la explotación, como si no los hay, es una forma de evitar la transmisión.

Para higienizar de forma eficaz una explotación recomendamos el uso de higienizantes y detergentes aptos para animales, un ejemplo de ello es PREVIO® Basic, un detergente higienizante, usado para la desinfección mediante espuma alcalina clorada. En su composición cuenta con lejía de alta capacidad espumante y desengrasante que permiten la limpieza de todo tipo de instalaciones ganaderas, medios de transporte, y todo tipo de industria alimentaria.

También puede ser usado en la fase de limpieza alcalina de las explotaciones lecheras, como puede ser el caso de explotaciones bovinas dedicadas a la producción de leche. Aunque en este caso está más recomendado PREVIO Dairy Alcalino.

Dentro del plan de bioseguridad bovina, la higiene de las instalaciones es importante, al igual que la higiene de los animales, en este caso recomendamos el uso de PREVIO® LC5 SOLUCIÓN LIMPIADORA, producto concentrado dedicado a la limpieza e higiene de la piel de los animales, especialmente bovinos, pero también porcinos y equinos.

Se debe contemplar en el plan de bioseguridad bovina, que la higiene puede no ser suficiente y, que cuando se trate con un ejemplar enfermo, también se debe desinfectar el entorno que lo rodea, así como los utensilios que no sean desechables, para ello, recomendamos el uso de SANITAS® Procsan, para el primer caso, ya que es un desinfectante bactericida, fungicida y virucida capaz de eliminar virus no encapsulados. Puede ser empleado en la desinfección de bebederos y comederos, siempre y cuando no contengan superficies porosas, y desinfecta de agentes patógenos transmisores de enfermedades infecciosas. También es usado para la desinfección de vehículos.

Las vacunas y la bioseguridad bovina

Una medida de bioseguridad bovina es la que viene dada por los anticuerpos. Los anticuerpos dotan al animal de una inmunidad frente a la enfermedad que les permite prevenir el desarrollo del patógeno o contrarrestar sus efectos. La inmunidad se obtiene de forma activa y de forma pasiva. La inmunidad natural es aquella que se adquiere mediante las defensas naturales del cuerpo. La inmunidad pasiva es la que se desarrolla mediante la transferencia de anticuerpos de un animal a otro, y, por último, la inmunidad activa es la que se obtiene mediante vacunas o cuando el animal tiene alguna enfermedad y su cuerpo se defiende de la misma, obteniendo así los anticuerpos.

Poniendo el foco de atención sobre las vacunas, tener un plan de vacunación integrado en el plan de bioseguridad bovina de la explotación en cuestión es crucial para la prevención de enfermedades a las que el ganado bovino pueda estar expuesto. La eficacia de las vacunas depende de la respuesta inmunitaria del animal, no por vacunar al ganado se garantiza la inmunidad. Hay que tener en cuenta otros factores que pueden disminuir la inmunidad como la alimentación y el estrés que sufre el ganado. Haciendo referencia a la Ley de Sanidad Animal Europea, se debe tener en cuenta que las vacunas se deben aplicar en las condiciones requeridas y que su aplicación, en la medida de lo posible, debe estar realizada por un veterinario o personal cualificado para ello.

En conclusión, es cierto que no se puede controlar todos los factores internos y externos que puedan provocar enfermedades que deriven en pérdidas económicas y animales, pero siguiendo la legislación y desarrollando un plan de bioseguridad bovina adaptado a las necesidades de la explotación garantiza, a parte de la prevención, una protocolización para enfrentar esta situación en el caso de darse.

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